YAIGOJÉ APAPORIS

La iniciativa para la creación del Área Protegida, nace de las Autoridades Tradicionales Indígenas, agrupadas en la Asociación de Capitanes Indígenas Yaigojé Apaporis, ACIYA, con miras a fortalecer los mecanismos de protección y conservación integral de este territorio y en particular de los valores culturales materiales e inmateriales de los pueblos indígenas Macuna, Tanimuca, Letuama, Cabiyari, Barazano, Yujup-Macu y Yauna, asociados a la conservación, uso y manejo del mismo.

Área de gran importancia para la protección de la cultura de los pueblos indígenas Macuna, Tanimuca, Letuama, Cabiyari, Barazano, Yujup Macu y Yauna.

Yaigojé significa para los indígenas Remanso del Tigre, una figura espiritual que les da la sabiduría y el autoaprendizaje sobre la naturaleza y la cultura.
  • Localización

El Parque Nacional Natural Yaigojé Apaporis está ubicado en la cuenca baja del río Apaporis, en los corregimientos de Mirití-Paraná, La Victoria y La Pedrera, en el Amazonas y el municipio de Taraira en el Vaupés. Al sur colinda con los resguardos de Mirita-Paraná, Puerto Córdoba y Comeyafú y al norte con el resguardo del Gran Vaupés.

  • Poblaciones cercanas

La Victoria y La Pedrera, en el Amazonas, Taraira en el Vaupés.

  • Área

1.055.740 hectáreas.

  • Temperatura

Alrededor de 27°C.

  • Altitud

100 a 250 m.s.n.m.

  • Características generales

La excepcional ubicación de Colombia en el sistema hidrográfico que hace parte de la cuenca del río Amazonas, genera importantes aportes de caudales que contribuyen a mantener la regulación hídrica de toda la media y baja cuenca amazónica, que a su vez juega un papel primordial en la regulación hídrica del planeta. La región del Río Puré es un gran reservorio de agua dulce conformado por una cantidad innumerable de caños y quebradas que vierten sus aguas a los ríos Puré, Caquetá y Putumayo; y de un número importante de lagos que se encuentran en las orillas del río Puré originados por su curso meándrico. Esta región presenta un complejo de humedales, de importancia para la conservación, por su papel en la dinámica de ciclos biológicos de fauna acuática, regulación de caudales y reservorio de recursos pesqueros.

El río Caquetá, denominado Japurá en territorio brasilero, se convierte en la desembocadura del río Puré; este junto con sus afluentes proviene de un origen amazónico y posee ambienteslóticos y lénticos . Los ríos Caquetá y Putumayo reciben importantes aportes de sistemas amazónicos que diluyen los componentes de las aguas provenientes de los Andes, presentando menos conductividad (de cationes y aniones), aguas barrosas, menos turbias, con baja carga de sólidos en suspensión en el Putumayo y alta en el Caquetá, baja transparencia y pH ligeramente ácido. (Fundación Gaia – Unidad De Parques Nacionales Naturales, 2002).

Este territorio cuenta con una rica tradición cultural que contempla una serie de prácticas chamanísticas y rituales que, según los indígenas le otorgan a los seres humanos los conocimientos necesarios para vivir y proteger este mundo. Los cerros, raudales, remansos, lagos, quebradas, ríos, cuevas, salados, piedras, cananguchales, sabanas y nacimientos de agua, son considerados por los indígenas del Resguardo Yaigojé Apaporis como "Sitios Sagrados", que son marcas indelebles de la labor de las deidades durante la creación del mundo, dándole a cada parte del territorio un significado.

Para los habitantes del resguardo, estos puntos especiales del territorio son usados como referentes para el manejo y curación del mundo, a través de prácticas chamanísticas y rituales que conforman el "Camino de Pensamiento". Este proceso chamanístico se realiza por medio de una serie de ceremonias rituales, que están estrechamente relacionadas con el ciclo anual o calendario ecológico cultural y que congregan a los especialistas y demás miembros del grupo étnico.

Bajo este contexto cultural, los indígenas del Apaporis han realizado y regulado el uso y manejo de sus territorios desde tiempo inmemorables y, a pesar de las importantes transfiguraciones culturales que estas sociedades han sufrido a lo largo de los últimos 200 años, aún mantienen un sólido conocimiento ancestral que les permiten continuar con el manejo de lo que ellos consideran su territorio.

Este conocimiento es vivido e implementado por los indígenas del Bajo Apaporis a través de sofisticadas prácticas de uso y manejo físico (caza, pesca, recolección, horticultura), y chamanísticas o espirituales que constituyen una gran oportunidad para la protección y manejo del Área Protegida se constituyó.

El Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y Parques Nacionales Naturales, con financiación de la Fundación Moore y la Fundación Gaia Amazonas y el apoyo técnico del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional l y el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI, declararon esta área protegida nacional que se incorpora al sistema.

La nueva área protegida permite sobrepasar las metas de conservación para varios de los ecosistemas amazónicos; es así como Yaigojé-Apaporis, está conformado por un mosaico único de múltiples tipos de coberturas de bosque húmedo tropical y paisajes fisiográficos que se distribuyen a través de todo el territorio y que abarcan desde llanuras aluviales, como las del río Apaporis en Caparú situadas a 90 m de altitud, hasta formaciones rocosas como la Serranía de Taraira y el Jirijirimo situadas aproximadamente a 250 m de altitud, incluyendo terrazas con paisajes colinados y fuertemente disectados situados entre 100 y 150 m de altitud.

Yaigojé Apaporis se reconoce como un área protegida que a partir de la base natural que la caracteriza, no sólo genera beneficios ambientales a los pobladores locales, sino también beneficios globales a la humanidad, específicamente relacionados con la protección de zonas altamente prioritarias para los procesos de regulación climática y estratégicas para el desarrollo de acciones relativas a la adaptación al cambio climático.

  • Fauna

Yaigojé – Apaporis es un área rica en especies de fauna, lo demuestra el registro preliminar de 362 especies de aves; 79 especies de reptiles y 73 especies de anfibios; 201 especies de peces; aproximadamente 400 especies de mariposas y varias especies de mamíferos; muchas de las cuales no habían sido reportadas para el país y no se encontraban registradas con anterioridad para otras áreas protegidas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Mamíferos

El área se encuentra en un estado de conservación tal que favorece el mantenimiento de las poblaciones de fauna presentes en la zona.

En estudios realizados en la Estación Biológica Caparú se registra la presencia de los siguientes primates: Mono Aullador (Alouatta seniculus), Mico nocturno gritón (Aotus vociferans), Uacarí de cabeza negra (Cacajao melanocephalus), el Tití de collar o viudita (Callicebus torquatus), Capuchino de frente blanca (Cebus albifrons), Mono maicero (Cebus apella), Mono churuco (Lagothrix lagothricha) y Mono ardilla (Saimiri sciureus).

El Lago Taraira alberga especies amenazadas de mamíferos acuáticos como el manatí (Trichechus inunguis) y las dos especies de delfines de agua dulce (Inia geoffrensis y Sotalia fluviatilis), y en los ríos Ujca-Vica / Yaunas y el Ugá se reporta la presencia de poblaciones saludables de Nutria gigante o perro de agua (Pteronura brasiliensis); de tal manera, los bosques inundados por aguas negras de estos sitios son de gran importancia para la conservación de éstas especies. Estudios realizados por Conservación Internacional Colombia, en áreas sin incidencia de caza, sugieren que hay una baja densidad de grandes vertebrados como el jaguar (Panthera onca), el tigrillo (Felis pardalis), el puma (Felis concolor), el tapir o danta (Tapirus terrestris), las tres especies de osos hormigueros (Myrmecophaga tridactyla, Tamandua didactyla y Cyclopes dydactylis), y las dos especies de venado (Mazama americana y Mazama gouazoubira); esta baja densidad puede deberse a la baja fertilidad de los suelos que trae como consecuencia la baja productividad de los bosques.


Reptiles, anfibios y peces:

En 2003, Sandra Correa de la Fundación Tropenbos Colombia, realizó una exploración de la Ictiofauna del Lago Taraira, Bajo Río Apaporis. En ésta, la investigadora reporta la presencia de 121 especies distribuidas en 10 órdenes y 21 familias. Actualmente, se adelanta una caracterización de la herpetofauna en la Estación Biológica Caparú


Aves:

El área de ecosistemas de transición declaradas como área protegida es importante para la conservación de las aves, porque permite sustentar los grandes requerimientos de área de dominio vital de grupos como los rapaces (águilas, halcones y búhos entre otros), guacamayos (Ara spp) y crácidos (paujiles y pavas).

También es especialmente importante para las aves migratorias, que usan el área de manera estacional para el desarrollo de alguna parte de su ciclo vital. Tal es el caso del zorzalito de swainson (Catahrus ustulatus) y el playero manchado (Actitis macularius), aves migratorias del hemisferio norte; y tijeretas sabaneras (Tirannus savana) y golondrinas (Progne modesta) migratorias del hemisferio sur; también hay presencia de aves migratorias de distancias más cortas que aprovechan la oferta de recursos del área, como: guacamayos (Ara spp) y grandes contingidos (pájaros paraguas).

  • Flora

La región del bajo Apaporis incluye un complejo mosaico de tipos de bosques, en concordancia con la naturaleza transicional de su geografía. El tipo de bosque más extenso se encuentra en las colinas onduladas y bajas de suelos arcillosos rojos y amarillos. La altura promedio del dosel es de 25m con árboles emergentes que alcanzan los 45m.

Es una zona rica en especies vegetales, en un área de 1Ha, dividida en 10 parcelas, se encontraron 340 árboles, con DAP (diámetro a la altura del pecho) mayor de 15 cm, incluyendo entre 130 -150 especies diferentes, pertenecientes a 34 familias.

Las antiguas terrazas aluviales dejadas por los regímenes de inundación del Pleistoceno en el Río Apaporis, sustentan un tipo diferente de vegetación donde las palmas de seje o milpesos (Oenocarpus bataua) y yetchas (Micranda spruceana) son comunes. La altura promedio del dosel de este hábitat es mayor (30 m), pero menos diverso que los bosques de las colinas.

Una muestra equivalente a la anteriormente descrita incluye alrededor de 90 especies (en su mayoría diferentes de las especies presentes en colinas) clasificadas en 32 familias, con una composición diferente. Mientras que en colinas la familia con mayor riqueza es Moraceae, en las terrazas la flora está dominada por plantas pertenecientes a la familia Myristicaceae.

Los bosques asociados a las orillas del lago y del río (Igapó o rebalse) son inundados estacionalmente por más de ocho meses al año (marzo – octubre según Díaz Macuna 2008). La altura promedio del dosel es de 23m y la diversidad de especies es menor que en bosques de tierra firme (colinas y terraza). Una muestra igual a las anteriores contiene alrededor de 60 especies, ninguna presente en tierra firme y clasificada en 25 familias. Se infiere que dentro del hábitat la diversidad esta inversamente correlacionada con el tiempo de inundación, es decir que: las áreas bajas que son inundadas por periodos más largos soportan menos especies. En el rebalse, las familias más dominantes son Caesalpinaceae y Euphorbiaceae.

“En términos generales la riqueza florística hasta la fecha conocida para el área sur del resguardo Yaigojé Apaporis (área de la Estación Biológica Caparú) es de 1.017 especies de angiospermas, agrupadas en 88 familias y 407 géneros, de las cuales 158 corresponden a monocotiledóneas y 859 a las que anteriormente se agrupaban dentro de las dicotiledóneas (angiospermas basales y eudicotiledóneas).

En recientes colecciones (Clavijo, en preparación) se encontraron seis especies nuevas para la ciencia, pertenecientes a las familias Costaceae (Costus fissicalyx), Gesneriaceae (Besleria sp. nov.), Melastomataceae (Miconia sp), Myristicaceae (Iryanthera sp.), Piperaceae (Piper sp.) y Sapotaceae (Pouteria sp.). Es importante resaltar que la riqueza de especies y de géneros está concentrada en sólo 10 -12 de las 88 familias totales y que las leguminosas representan cerca del 10% de la riqueza total de especies y géneros” (Tomado de: Diaz Macuna et al, 2008).

  • Infraestructura

No hay cabañas de alojamiento pero se puede acampar si se lleva el equipo necesario, observando el debido respeto por el entorno natural.

  • Recomendaciones

Se debe ir vacunado contra fiebre amarilla y tétano, y llevar un botiquín de primeros auxilios. Ropa de algodón, botas, impermeable, cantimplora, linterna, saco de dormir y hamaca con mosquitero. Y no olvide no deje basura y no contamine las fuentes de agua así como no destruya la naturaleza.

ANTES QUE SEA TARDE

¡Un problema que nos afecta a todos!

EL PÁRAMO

Carlos Vives - Conservación Internacional